(Silencio nocturno, en SI bemol)
-Muchas, tantas que no puedo... (interrupción).
- ¿Cuántas veces has gritado tan fuerte en silencio, dentro de ti, esperando vanamente que alguien oyera tus pensamientos y te preguntara?
(Mueca indescifrable en tu rostro, mirada perdida más allá del único foco de luz)
- Me duele la garganta cuando mis neuronas elevan la voz, pero no entien... (interrupción).
- ¿Y cuántas veces has sonreído tan fuerte que te dolían las marcas de la cara, sólo para evitar las lagrimas que no ibas a poder contener (amparo del refugio de la risa)?
(Momento de desorientación, y posterior silencio. El cruzar de una pareja de novios te pone en mute hasta que se pierden por lo lejos del camino oscuro)
- Mírame, tengo las marcas a simple vista - Mirando para abajo se dispuso a hablar de nuevo. - Pero no entiendo por qué me haces esto, por qué me recuerdas que no he sentido lo que es ser feliz, o al menos así lo creo.
- Es fácil, porque yo quiero abrazarte para escucharte el corazón y que llores si te apetece.
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