Pero, no. Yo quería contaros mis curiosas casualidades, son sobretodo sociales (las etológicas las dejaré pera otro momento). No sé si os pasará, pero a mí sí. Siempre conozco a alguien que conoce a alguien que me conoce... Cosa que en principio puede parecer fantástico, pero no todas las veces. La casualidad es tan graciosa que se permite ciertas licencias y juega a crear enredos cómicos a lo Miura, en estas ocasiones no es tan "graciosa" la casualidad. Pero he de reconocer que sin ella ya no sabría vivir.
De casualidad me senté al lado de un chico que se comió un chupachus mientras estudiaba dermatología clínica, de casualidad llego a mí en forma de corazón un billete de 500 (no sé "ques"...) de Vietnam, la casualidad también hizo que una chica se desmayará a mis pies y "alguien" tuviera que socorrerla (y luego creo que me socorrió a mí también), de casualidad escribí en mi fotolog sobre los que osan cazar las tormentas y de casualidad escribiste tú.
Quién no ha tomado la casualidad como excusa para chocarte "como de casualidad" con esa persona que sonríe tras sus brackets aquel Mayo del 68, y así década tras decada a casualidad se ha ido deslizando para que al fin y al cabo la vida sea más entretenida.
Si fuera una casualidad sería la que hace que cuando sonríes el mundo gire en rotación y anticlinalmente en translación. Porque a veces el Otoño sólo es una mueca más de tus labios.
*Sonrisa de espejo, por casualidad*
No hay comentarios:
Publicar un comentario