8 de septiembre de 2010

En la terminal, solo sin tu jet lag...

Dentro de poco tomaré un avión:

Siempre soñé con ir montado en uno de ellos



Los aeropuertos no son sólo una mera estación donde la gente coge o deja su avión, no.
Es algo más. Es una terapia actual para los males del mundo moderno; siempre lo he dicho, cuando uno atraviesa el control deja tras de sí los problemas (quizás esperándole, pero ellos no pueden pasar el control, no tienen pasaporte) y cuando pisas "tierra internacional" ya no hay nada, sólo la fría tranquilidad y anónimo paseo hasta el avión. El siguiente paso y conclusión de los problemas es despegar, ese acto maravillo que conlleva segregación de adrenalina y un sentimiento de liberación. Tus problemas se quedan en tierra y tu te vas, y ahora sí sabes que no estarán esperándote.
Es volar mi terapia.

Por una vez, pensaba que iba a volar sin tener que decir adiós desde la ventanilla, sería raro. Pero estaba feliz, pero tristemente o paradójicamente para cumplirse mi máxima, tengo que despedirme de ellos. Quizás no sean tantos problemas sino más tristezas que me guardo y la dejo mientras se quema el queroseno. Pero pensaba que al llegar a Málaga me esperaría un abrazo de esos que duran hasta el invierno.

Ojalá...



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