4 de septiembre de 2012

Retomando heridas sin cerrar

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Madrid, 13-06-1999 Hace fresco, a pesar de la fecha:

Hace tiempo que la noche le envolvía en su extraña danza y le hacia gira en una espiral siniestra, hace tiempo que el amanecer le soplaba en la nuca sin poder encontrar el consuelo del sueño; las pastillas para dormir habían sido un fiel aliado hasta que ese día dejaron de funcionar. No había explicación, dejaron de funcionar. Como su corazón, y como parte de la economía mundial. Nadie sabía por qué, o tal vez sí, pero se callaban (pero se callaba). Así, empezó sus viajes nocturno a ninguna parte, a lugares vacíos donde solo llegaba él para llenarse por un instante. Desde que cruzó la puerta para no volver, desde que dejaron de funcionar las pastillas recetadas para el estrés de la gran ciudad, desde que dejo de vivir y buscaba en otros cuerpos igual de muertos un atisbo de vida, desde que ya no tenía quien abrazar por las noches.
* * * 

Madrid, 25-09-1999 Hay una humedad que cala el alma extraña, 27º:

La almohada ha dejado en el las arrugas típicas sobre la cara, marcas que se quedan grabadas sobre su piel y en menos de una hora desaparecen. Como todo en la vida. Un café y dos tostadas son su compañía al amanecer cuando se despierta para hacer la casa antes de ir a trabajar. Hoy ha dormido bien, no le acostado soñar con una playa, donde se tumba al sol y alguien, posiblemente un camarero que en su borroso sueño no tenía cara le sirve una copa fresquita; después un mordisco de su gato le ha sacado del sueño, un mordico que le despierta más puntual que un reloj.
                                                                  
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Londres, 14-12-2005 La niebla cubre las calles, no se ve nada:

Ya es de noche, no hay pastillas al lado de la botella de plástico, y sin embargo puede echarse a dormir sin que el molesto insomnio le muerda los tobillos y le pellizque la nuca. No es feliz, pero cree que puede llegar a serlo, el tiempo hizo su oficio, y no lo hizo mal. Ya, al mirarse al espejo no se ve roto, sólo con alguna cicatriz. 
Ayer se le olvido el Lorazepam y despertó 8 horas después.
Ayer fue otro. Otro más.



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